14 oraciones al Sagrado Corazón de Jesús


1. Consagración al Sagrado Corazón


Escrita por Santa María de Alacoque:
"Yo, __________, me doy y consagro al Sagrado Corazón de Nuestro Señor Jesucristo, mi persona y mi vida, mis oraciones, penas y sufrimientos, para no querer servirme de ninguna parte de mi ser sino para honrarlo, amarlo y glorificarlo. Es mi voluntad irrevocable ser toda de Él y hacer todo por su amor, renunciando de todo corazón a todo lo que pueda disgustarle.
Yo os tomo, pues, Oh Sagrado Corazón, por el único objeto de mi amor, el protector de mi vida, la seguridad de mi salvación, el remedio de mi fragilidad y de mi inconstancia, el reparador de todos los defectos de mi vida, y mi asilo en la hora de mi muerte.
Sed, por tanto, ¡Oh Corazón de bondad! mi justificación para con Dios vuestro Padre, y alejad de mi los rayos de su justa cólera. ¡Oh Corazón de amor! yo pongo toda mi confianza en vos, pues todo lo temo de mi malicia y de mi debilidad, pero todo espero de vuestra bondad. ¡Extinguid pues en mí todo lo que os pueda desagradar o resistir! Que vuestro puro amor os imprima con tanta presteza en mi corazón que no pueda jamás olvidaros, ni estar separada de vos, a quien conjuro, por todas vuestras bondades, que mi nombre sea escrito en vos, pues yo quiero hacer construir mi gloria en vivir y morir en calidad de esclava vuestra. Amen".

2. La oración de Consagración al Sagrado Corazón de Jesús del Beato Bernardo de Hoyos
El beato Bernardo de Hoyos escribió en 1733 una oración para consagrarse al Sagrado Corazón de Jesús. Lo hizo en latín y la tradujo al castellano el Padre Juan de Loyola:

"¡Oh Corazón de mi amantísimo Jesús! ¡Corazón dignísimo de toda mi adoración y amor! Yo__________, inflamado en el deseo de compensar y borrar tantas y tan graves injurias cometidas contra vos, y para huir, cuanto está de mi parte, el vicio de ingrato, os entrego y consagro del todo mi corazón con todos sus afectos, y a mí mismo con todo cuanto soy enteramente. Protesto que es mi deseo puro y sincero olvidarme del todo desde esta hora y momento de mí mismo y de todas mis cosas, para que, quitados todos los impedimentos, pueda entrar en vuestro sacrosanto Corazón, que con singular misericordia me habéis abierto, y habitar en él vivo y muerto con vuestros fieles siervos". 

3. Consagración  al Sagrado Corazón de Jesús, en  sus  dolores  internos

¡Amable Jesús mío!  Como testimonio de mi  amor,  y en reparación de mis  infidelidades  que  causan tus  dolores  internos,  yo___________________  te  doy  mi corazón y  me  consagro  a  ti. Y  propongo con tu  gracia  no ofenderte  más. 


4. Consagración al Sagrado Corazón de Jesús de San Juan Pablo II

Señor Jesucristo, Redentor del género humano, nos dirigimos a tu Sacratísimo Corazón con humildad y confianza, con reverencia y esperanza, con profundo deseo de darte gloria, honor y alabanza. Señor Jesucristo, Salvador del mundo, te damos las gracias por todo lo que eres y todo lo que haces. Señor Jesucristo, Hijo de Dios Vivo, te alabamos por el amor que has revelado a través de Tu Sagrado Corazón, que fue traspasado por nosotros y ha llegado a ser fuente de nuestra alegría, manantial de nuestra vida eterna. Reunidos juntos en Tu nombre, que está por encima de todo nombre, nos consagramos a tu Sacratísimo Corazón, en el cual habita la plenitud de la verdad y la caridad. Al consagrarnos a Ti, los fieles (persona o de lugar) renovamos nuestro deseo de corresponder con amor a la rica efusión de tu misericordioso y pleno amor. Señor Jesucristo, Rey de Amor y Príncipe de la Paz, reina en nuestros corazones y en nuestros hogares. Vence todos los poderes del maligno y llévanos a participar en la victoria de tu Sagrado Corazón. ¡Que todos proclamemos y demos gloria a Ti, al Padre y al Espíritu Santo, único Dios que vive y reina por los siglos de los siglos! Amén.

5. Acto de confianza:

¡Oh Corazón de Jesús! Pongo toda mi confianza en Ti. De mi debilidad todo lo temo, pero todo lo espero de tu bondad. A tu Corazón confío... (petición). ¡Jesús mío!, yo cuento contigo, me fío de Ti, descanso en Ti. ¡Estoy seguro en tu Corazón!

6. Consagración al Sagrado Corazón de Jesús por León XIII

Míranos humildemente postrados ante tu altar. Tuyos somos. Tuyos queremos ser. Y para poder estar más íntimamente unidos contigo, cada uno de nosotros se consagra hoy libremente a tu sagrado Corazón.
  Muchos, es verdad, nunca te han conocido. Muchos, despreciando tus mandamientos, te han abandonado. Oh Jesús ilimitadamente bueno, compadécete de los unos y de los otros y atráelos a tu Corazón santísimo.
Oh, Señor, sé rey no sólo de los hijos fieles que jamás se han alejado de Ti, sino también de los pródigos que te han abandonado; haz que vuelvan pronto a la casa paterna para que no perezcan de miseria y de hambre.
Sé rey de aquellos que por seducción del error o por espíritu de discordia viven separados de Ti; devuélvelos al puerto de la verdad y a la unidad de la fe, para que en breve se forme un solo rebaño bajo un solo Pastor.
Sé rey de los que permanecen todavía envueltos en las tinieblas de la idolatría o del islamismo; dígnate atraerlos a todos a la luz de tu reino.
Mira, finalmente, con ojos de misericordia a los hijos de aquel pueblo que en otro tiempo fue tu predilecto; descienda también ahora sobre ellos como bautismo de redención y de vida la sangre que un día sobre sí reclamaron.
  Concede, oh Señor, segura e intacta libertad a tu Iglesia; otorga a todos los pueblos la tranquilidad en medio del orden; haz que del uno al otro confín de la tierra no resuene sino esta voz: ¡Alabado sea el Corazón divino, causa de nuestra salvación! ¡A Él la gloria y el honor por los siglos! Amén.

7. Oración  por  Pío XI

Dulcísimo Jesús, cuya caridad derramada sobre los hombres se paga tan ingratamente con el olvido, el desdén y el desprecio, míranos aquí postrados ante tu altar. Queremos reparar con especiales manifestaciones de honor tan indigna frialdad y las injurias con las que en todas partes es herido por los hombres tu amoroso Corazón.
Recordando, sin embargo, que también nosotros nos hemos manchado tantas veces con el mal, y sintiendo ahora vivísimo dolor, imploramos ante todo tu misericordia para nosotros, dispuestos a reparar con voluntaria expiación no sólo los pecados que cometimos nosotros mismos, sino también los de aquellos que, perdidos y alejados del camino de la salud, rehúsan seguirte como pastor y guía, obstinándose en su infidelidad, y han sacudido el yugo suavísimo de tu ley, pisoteando las promesas del bautismo.
Al mismo tiempo que queremos expiar todo el cúmulo de tan deplorables crímenes, nos proponemos reparar cada uno de ellos en particular: la inmodestia y las torpezas de la vida y del vestido, las insidias que la corrupción tiende a las almas inocentes, la profanación de los días festivos, las miserables injurias dirigidas contra ti y contra tus santos, los insultos lanzados contra tu Vicario y el orden sacerdotal, las negligencias y los horribles sacrilegios con que se profana el mismo Sacramento del amor divino y, en fin, las culpas públicas de las naciones que menosprecian los derechos y el magisterio de la Iglesia por ti fundada.
¡Ojalá que podamos nosotros lavar con nuestra sangre estos crímenes! Entre tanto, como reparación del honor divino conculcado, te presentamos, acompañándola con las expiaciones de tu Madre la Virgen, de todos los santos y de los fieles piadosos, aquella satisfacción que tú mismo ofrecisté un día en la cruz al Padre, y que renuevas todos los días en los altares. Te prometemos con todo el corazón compensar en cuanto esté de nuestra parte, y con el auxilio de tu gracia, los pecados cometidos por nosotros y por los demás: la indiferencia a tan grande amor con la firmeza de la fe, la inocencia de la vida, la observancia perfecta de la ley evangélica, especialmente de la caridad, e impedir además con todas nuestras fuerzas las injurias contra ti, y atraer a cuantos podamos a tu seguimiento. Acepta, te rogamos, benignísimo Jesús, por intercesión de la Bienaventurada Virgen María Reparadora, el voluntario ofrecimiento de expiación; y con el gran don de la perseverancia, consérvanos fidelísimos hasta la muerte en el culto y servicio a ti, para que lleguemos todos un día a la patria donde tú con el Padre y con el Espíritu Santo vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

8. Oración aprobada por San Pío X

¡Oh Sacratísimo Corazón de Jesús!, Tú manifestaste a santa Margarita María el deseo de reinar sobre las familias cristianas; venimos a proclamar tu absoluto dominio sobre la nuestra. De hoy en adelante queremos vivir en tu vida, queremos que en nuestra familia florezcan las virtudes por las cuales prometiste la paz en la tierra, y queremos desterrar de nosotros el espíritu mundano. Tú has de reinar en nuestros entendimientos por la sencillez de nuestra fe, y en nuestros corazones por el amor que arderá para Ti solo, procurando nosotros mantener viva esta llama con la frecuente recepción de la Eucaristía.
Dígnate, oh Corazón Divino, presidir nuestras reuniones, bendecir nuestras empresas espirituales y temporales, apartar de nosotros los vanos cuidados, santificar nuestras alegrías, consolar nuestras penas. Si alguna vez alguien de entre nosotros tuviese la desgracia de ofenderte, recuérdale oh Corazón de Jesús, que eres bueno y misericordioso con los pecadores arrepentidos.
Y cuando suene la hora de la separación, cuando venga la muerte a traer duelo en medio de nosotros, todos, así los que se vayan como los que se queden, estaremos conformes con tus eternos decretos. Nos consolaremos pensando que ha de venir un día en que toda la familia reunida en el cielo, podrá cantar eternamente tus glorias y tus beneficios.

Dígnese el Corazón Inmaculado de María, dígnese el glorioso Patriarca san José presentarte esta consagración y recordárnosla todos los días de nuestra vida. Amén.

9. Oración 

Sagrado Corazón de Jesús, que manifestaste a Santa Margarita María el deseo de reinar en las familias cristianas, hoy queremos reconocer públicamente Tu dominio absoluto sobre nuestra familia.
Deseamos, de ahora en adelante, vivir con Tu vida; deseamos dejar que esas virtudes se arraiguen y prosperen entre nosotros, por medio de las cuales Tú has prometido la paz aquí abajo; desterraremos lejos de nosotros ese espíritu del mundo que Tú maldijiste
Gobierna, por lo tanto, sobre nuestras mentes a través de la simplicidad de nuestra fe y sobre nuestros corazones a través del amor genuino con el cual arderán por Ti, cuya llama se mantendrá viva a través de la frecuente recepción de la Divina Eucaristía
¡Dígnate, oh Divino Corazón, presidir nuestras asambleas, bendecir nuestras empresas espirituales y temporales, disipar nuestras preocupaciones, santificar nuestras alegrías y aliviar nuestros sufrimientos.
Si alguno de nosotros tuviera en algún momento la desgracia de afligirte, recuérdale, oh Corazón de Jesús, que eres bueno y misericordioso con el pecador penitente.
Y cuando llegue la hora de la separación, cuando venga la muerte a echar la tristeza en medio de nosotros, haremos todo, tanto los que se van como los que se quedan, para estar resignados a tus decretos eternos.
Nos consolaremos con el pensamiento de que llegará un día en que toda la familia, reunida en el Cielo, podrá cantar para siempre Tu gloria y Tu misericordia.
Que el Inmaculado Corazón de María y el glorioso Patriarca San José te presenten esta consagración y la mantengan en nuestras mentes todos los días de nuestra vida.
Toda la gloria al Corazón de Jesús, nuestro Rey y Padre
Amén.

10. Oración al Sagrado Corazón de Jesús:

¡Oh Sagrado Corazón de Jesús! Te adoro con toda mi alma y te consagro para siempre jamás, todos mis pensamientos, mis palabras y obras.
¡Ojalá pudiera, oh divino Corazón, consagrarte tantas adoraciones, tanto amor y tanta gloria como Tú consagras a tu eterno Padre! Sé el reparador de mis defectos, el protector de mi vida y mi amparo en la hora de mi muerte. Esta gracia te la pido también para los pobres pecadores, los corazones afligidos, los enfermos y los agonizantes; para mis parientes y bienhechores, amigos y enemigos; por las personas que se encomiendan a mis oraciones, especialmente por aquellas por quien tengo obligación de pedir y, en fin, para todos los hombres que existen en la tierra, a fin de que los méritos de tu preciosa Sangre no se pierdan para ellos. Haz también que sean aplicados en sufragio por las almas del Purgatorio, para que todos en el Cielo podamos bendecirte, adorarte y amarte. Amén.

11. Alabanza al Sagrado Corazón de Jesús

¡Alabado sea el sagrado Corazón de Jesús en el santísimo sacramento del Altar! ¡Sea por siempre bendito y alabado! ¡Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío! Confío: El pasado a vuestra Misericordia,
El presente a vuestro Amor Y el futuro a vuestra Providencia.

12. Petición de ayuda con esta devoción

Acordaos ¡oh Sagrado Corazón de Jesús! de todo lo que habéis hecho por salvarnos. Acordaos del eterno e inmenso amor que habéis tenido por todos los hombres; que tu Corazón acoja a los que a ti acuden y se conmueva ante nuestras debilidades. Llenos de confianza y amor, venimos a tu Corazón, como el corazón del mejor de los padres, del más fiel y bueno de los amigos. Recíbenos, ¡oh Corazón sagrado! en tu infinita ternura; haznos sentir los efectos de tu amor; se nuestro apoyo, nuestro mediador ante nuestro Padre, y concédenos la fuerza en nuestra debilidad, consuelo en nuestras penas, y la gracia de amarte en el tiempo y de poseerte en la eternidad. Corazón de Jesús, acudo a Ti porque eres mi refugio, mi esperanza; el remedio de todos mis males, el alivio de mis miserias, la reparación de todas mis faltas, la seguridad de todas mis peticiones, la fuente inagotable para mí, y para todos la luz, fuerza, constancia, paz y bendición. Estoy seguro que no te cansarás de mí y que no cesarás de amarme, protegerme y ayudarme, porque me amáis con un amor infinito. Ten piedad de mí, según tu gran misericordia, y haz de mí, por mí, y en mí todo lo que quieras, porque yo me abandono a tu Corazón con la entera confianza de que no me abandonarás jamás. Así sea.

13. Oración al Sagrado Corazón de Jesús para una grave necesidad

  Oh Divino Jesús que dijiste: "Pedid y recibiréis; buscad y encontraréis; llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, y el que busca encuentra, y a quien llama se le abre". Mírame postrado a tus plantas suplicándote me concedas una audiencia. Tus palabras me infunden confianza, sobre todo ahora que necesito que me hagas un favor: (se pide con mucha humildad lo que se necesita).
¿A quién he de pedir, sino a Ti, cuyo Corazón es un manantial inagotable de todas las gracias y dones? ¿Dónde he de buscar sino en el tesoro de tu corazón, que contiene todas las riquezas de la clemencia y generosidad divinas? ¿A dónde he de llamar sino a la puerta de ese Corazón Sagrado, a través del cual Dios viene a nosotros, y por medio del cual vamos a Dios? A Ti acudimos, oh Corazón de Jesús, porque en Ti encontramos consuelo, cuando afligidos y perseguidos pedimos protección; cuando abrumados por el peso de nuestra cruz, buscamos ayuda; cuando la angustia, la enfermedad, la pobreza o el fracaso nos impulsan a buscar una fuerza superior a las fuerzas humanas. Creo firmemente que puedes concederme la gracia que imploro, porque tu Misericordia no tiene límites y confío en que tu Corazón compasivo encontrará en mis miserias, en mis tribulaciones y en mis angustias, un motivo más para oír mi petición.
Quiero que mi corazón esté lleno de la confianza con que oró el centurión romano en favor de su criado; de la confianza con que oraron las hermanas de Lázaro, los leprosos, los ciegos, los paralíticos que se acercaban a Ti porque sabían que tus oídos y tu Corazón estaban siempre abiertos para oír y remediar sus males. Sin embargo... dejo en tus manos mi petición, sabiendo que Tú sabes las cosas mejor que yo; y que, si no me concedes esta gracia que te pido, sí me darás en cambio otra que mucho necesita mi alma; y me concederás mirar las cosas, mi situación, mis problemas, mi vida entera, desde otro ángulo, con más espíritu de fe. Cualquiera que sea tu decisión, nunca dejaré de amarte, adorarte y servirte, oh buen Jesús. Acepta este acto mío de perfecta adoración y sumisión a lo que decrete tu Corazón misericordioso. Amén.
Al concluir se reza: "Padre Nuestro, Ave María y Gloria". Después, se repite 3 veces: "Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío".

14.  Oración de  consagración al Corazón de Jesús  por Benedicto XVI, a los  jóvenes

Señor Jesucristo, Hermano, Amigo y Redentor del hombre, mira con amor a los jóvenes aquí reunidos y abre para ellos la fuente eterna de tu misericordia que mana de tu Corazón abierto en la Cruz.
Dóciles a tu llamada, han venido para estar contigo y adorarte.
Con ardiente plegaria los consagro a tu Corazón para que, arraigados y edificados en ti, sean siempre tuyos, en la vida y en la muerte.
¡Que jamás se aparten de ti! Otórgales un corazón semejante al tuyo, manso y humilde, para que escuchen siempre tu voz y tus mandatos, cumplan tu voluntad y sean en medio del mundo alabanza de tu gloria, de modo que los hombres, contemplando sus obras, den gloria al Padre con quien vives, feliz para siempre, en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos.
Amén.

Mons. Ricardo Casanova y Estrada, "El Grande"



Algunos  datos  de la  vida  de  Mons. Casanova,  arzobispo, escritor, perseguido por la  causa  de Cristo.

*Nació  el 10 de  noviembre  de  1844
*En 1858- 1860  estudios  de Bachillerato en Filosofía  en la Universidad  de San Carlos.
*1861-1868 realiza  estudios  de  Derecho, con  pasantías. Primero en 1864  graduándose  de  Bachiller  en Derecho  y luego en 1868 de  licenciado.
*Tuvo diversos  trabajos  en instituciones públicas  que le  valieron méritos. También  formó  parte  de  cofradías, asociaciones  dedicadas  a la  cultura  y fe  del país.
*Dio  clases  en la Universidad  de San Carlos  en 1870 y 1871. Propuso  las materias  de Derecho Mercantil y Penal para  que se  agregarán al  sistema curricular  de  asignaturas  para  la  carrera  de Derecho.
*La Municipalidad lo eligió para Sindico Primero  en  1869  y 1874.
*Como escritor  utilizaba Andrés  Vigil.
*Escribió el prólogo de  Los Nazarenos  de José Milla, 1864; en otras  publicaciones  de La Semana, Sociedad Económica, El Diario de Centroamérica.  
* En 1912  obtuvo  el segundo  lugar  en el concurso literario  de la “Felicidad”

De  abogado a  sacerdote
 
*En 1874, siendo Sindico Primero  otorga a  los  neridianos si regresaban el usufructo de la  paja  de  agua. Lo que le  valió  el castigo, los  golpes, la  burla  y el escarnio  por  Justo Rufino Barrios y  a la  vez  el dejarlo todo para ingresar  al sacerdocio.
*En 1875 el 21  de  septiembre,  fue  ordenado  sacerdote por  don Germán Villalvazo, en la  diócesis  de Chiapas. Haciendo  su primera  misa  en Guatemala  el 27 de  febrero  de  1876  en la  Basílica  de Santiago, Catedral Metropolitana.

*En 1879  realiza  un sermón a la Inmaculada  de los  franciscanos  invocándola  como “Reina  de la Paz”, “Libertadora”
*El 26 de  junio de  1885, a  pesar  de  su salud  deteriorada, recibe  del Cardenal Jacobini  el nombramiento por  escrito de  Administrador  Interino del Arzobispado. 

Arzobispo por  amor  a Jesús, perseguido  y desterrado 

*El 25  de  julio de  1886 recibe la  consagración episcopal  y el sagrado palio  por  manos  de Mons. A. Thiel;  dando  Mons. Casanova la  bendición.
*Después  de  la Semana Santa  de  1887 inicio  la  visitas  pastorales.
*En 1887 el Gobierno de Manuel Lisandro  decreta  que  cualquier  escrito de la Arquidiócesis  debe  ser  autorizado por  el Ministerio  de Gobernación,  por lo cual Monseñor  Casanova protesta; pues  pretenden que la  autoridad  de la Iglesia  en Guatemala  sea  llevada por  el gobierno, convirtiéndose  en cabeza  de la Iglesia.
*En la  noche del domingo 4  de  septiembre  de  1887, llegaron al Arzobispado,  a  despertar  a Monseñor  para  sacarlo del país. Dándole  3  horas.  Le  acompañaban  dos  sacerdotes.  Pero  no pudieron subir  con él  al barco, porque  no tenían  dinero para el  viaje.
*Monseñor  informa  de  su  destierro  y el 24  de  junio se  reúne  con el  cardenal Rampolla  y con el Papa León XIII.
*Participo en varios cursos  en  Roma.  También se  dedicó   a la  actualización del Manual de Párrocos,  de  escribir  el Nuevo Ritual del Arzobispado. Edito también  suplementos  para  el misal y el  breviario.
*En 1893 participó  del  jubileo episcopal de  León XIII, presentando una  cajita  con las peticiones  de los  guatemaltecos con monedas  de oro.
*A  su  regresó  ayudo en la  sede  de Costa Rica  y luego  en Nicaragua  para  el nombramiento de Simeón Pereira  como obispo  auxiliar. Solucionando en Nicaragua  un posible  cisma  entre los  que  apoyaban al  obispo   y los  que  estaban en  contra  del  nuevo.
*En Guatemala  siguió la  persecución ya  contra  los  católicos, ya contra Monseñor. Pretendiendo ellos  nombrar  a los párrocos, etc.

*Tres  veces  intentaron que  el  arzobispo pudiera  regresar  a  su sede, pero  el gobierno se los  negó.
*Don Ignacio Prado  representado a Monseñor Casanova,  realiza la  consagración de Guatemala  al Corazón de Jesús, cuya  carta pastoral  fue escrita  desde  el destierro en 1895.
*En 1897  hay  una  amnistía para  todos los  guatemaltecos  exiliados  y con ello  el arzobispo puede  regresar  a Guatemala.
*En 1903  Mons. Casanova  restablece  el Cabildo Eclesiástico.
*En 1905,  reabre  el Seminario, que  ya  unos  años  atrás  ejercía  como “colegio”,  siendo la Patrona la Inmaculada Concepción.
*Luego de  su  retorno  regreso  a las  visitas pastorales, y a pesar  de  su delicada  salud,  logró visitar  casi todo el país. 
*Más  de  100  escritos  dejó  Monseñor para  comunicar los  deseos  del Señor,  fomentar la  fe, y las  buenas  costumbres para  ayudar  a  sus  fieles  a ser  santos.
*Aprueba  y  da  su visto  bueno a  revistas  católicas  entre  ellas: La Fe.  Periódico  que  afirma  el  patronazgo  de la Inmaculada  sobre  el país, la  consagración y coronación de la Virgen de la Merced, entre otras.
*Mientras  estaba  de  pastoral,  pese  a  sus  esfuerzos  se fue  poniendo mal, hasta  morir  el 14  de  abril, mientras  decía: “Jesús, José  y María”.
*Su cortejo fúnebre  fue  el más  grande  de  Guatemala. Se  le  veló en Quetzaltenango, luego paso a  San Felipe  en Retalhuleu, seguido de  otros  municipios  y departamentos. Al entrar  a la  ciudad  se le  tocó la marcha  fúnebre  de Federico Chopin, participando  en la procesión  más  de  treinta mil personas.
*La  ceremonia  de  entierro  del   arzobispo, fue  en las  criptas, ingresando solo los  sacerdotes  que cargaban  el  ataúd.  En las  afueras, las personas  intentaban acercarse, siendo  controladas  por las  fuerzas  de  seguridad, que  hacían de  cordón humano para  evitar la  avalancha  humana  que  deseaba  despedirse  por última  vez  de  tan grandioso  arzobispo.
*Sus  amores  fueron  a Dios,  a Jesús  sacramentado,  la pasión del Señor;  María  Inmaculada,  Patrona Principal de  la República  de Guatemala  y a  quién él  dedico  el Seminario; el Papa y su Patria.
RUEGUEN PUES  POR  ÉL

Compartimos este video de la Virgen, como Madre de la Iglesia, en su Inmaculada Concepción


Santa María, Madre de la Iglesia. Madre Inmaculada de la Iglesia de Guatemala

Sí bien, esta memoria obligatoria fue establecida hace apenas dos años por el Papa Francisco, el título posee una larga trayectoria en la historia de la Iglesia Católica. En nuestro país, la Virgen de los Reyes, representa a María como Madre de la Iglesia.

En 1964 el Concilio Ecuménico Vaticano II, presidido por el Papa San Pablo VI proclamó a María como Madre de la Iglesia. Bajo el mando de Mons. Mariano Rossell Arellano, Arzobispo Metropolitano que participó en el Concilio, Guatemala celebró la institución de este título con la imagen de la Inmaculada Concepción del Templo de San Francisco.

Mons. Rossell, diez años antes, realizó la Coronación de la Inmaculada de los Franciscanos, conmemorando exaltando la reciente institución de la Fiesta de Santa María Reina del Cielo. En ese momento, el Obispo Juan Bautista Montini, Pro Secretario, fue quién firmó el breve para dicha Coronación.

Curiosamente, diez años después, el mismo Obispo, ya sentado en la Cátedra de Pedro, proclamó la maternidad de la Virgen sobre toda la Iglesia, detalle que no pasó desapercibido por los guatemaltecos de distintos puntos de la República, quienes dieron gracias a Dios en San Francisco.
El Diario La Hora del 4 de diciembre de aquel año nos dice: "Mañana sábado, de las 6 de la tarde a las 9 de la noche, habrán cultos especiales, para rendirle el homenaje filial del pueblo guatemalteco, como Madre de la Iglesia, título concedido por el Concilio Ecuménico Vaticano II..."

Si bien, desde 1524, el pueblo guatemalteco acogió la devoción a la Inmaculada Concepción y desde 1590, celebra a María como Madre, números periódicos dan testimonio de como la nación, guiada por el Papa y el Arzobispo, celebrar por primera vez de forma oficial este título en 1964.
¡Viva la Inmaculada!