Somos todos tuyos

Durante muchos  años ha  existido la  intrigante  pregunta relacionado al patronazgo. El día  de  hoy existen muchas  advocaciones del Señor  y de  la  Santísima Madre; incluso de  santos, que  tienen colocado ese  título.  Aún  hay confusión, y  sólo examinando rigurosamente  cada  documento  podemos  aclarar sobre  esto. 

Ya  en  un artículo anterior  se da  el significado  y  la  implicación de  ese  título. La Imagen consagrada  de  la  Inmaculada  de San Francisco, ha portado  durante  muchos  años, diferentes  títulos. Ninguno ha sido  revocado.

A  continuación queremos exponer  en una tabla: los  títulos, el año  y quién se lo dio. No son todos los  que  Ella  tiene,  pero nos  van a  ayudar  a  clarificar  las  ideas. Por  supuesto, cada  una  tiene  un contexto y una  explicación.



Santa Claus, un santo real

En cada lugar  le llaman de  distinto modo,  y su vida  se  ha  vuelto una leyenda, como pasa  con otros  santos.  Aunque  muchos lo consideran un personaje  importante  de las  fechas  navideñas, y es casi imposible  no vincularlo a  esas  fechas, el santo   fue mucho más  que  un obispo que  regalaba objetos.

San Nicolás  fue obispo de  Myra, se cuenta  que  resucitó a  tres  niños, que habían sido asesinados. También se  le  adjudica  que  consigió dinero para  lograr  que  unas  jovencitas  se pudieran casar  y así evitar que se  dedicasen a  otros  oficios, en contra de  su pureza. Por  esta  razón se  dice  que San Nicolás  deja  caer los  regalos por la  ventana  o chimenea.  Ya que  el santo tiraba las  bolsitas de  dinero  por la ventana, para  que las señoritas  pudieran pagar  su dote.

Murió en el siglo IV, y sus  restos  fueron trasladados de Myra, a Bari en Italia, en 1087.


Sobre Eva y María, por un santo

De San Irineo
"Cuando vino Dios visiblemente a sus creaturas y fue sostenido por esta creación que es por él mismo sostenida, expió aquella desobediencia cometida bajo un árbol, por medio de la obediencia efectuada sobre otro árbol, y destruyó así la seducción con que fue vilmente engañada aquella virgen Eva, destinada ya para un varón, con la verdad que le fue venturosamente anunciada por el ángel a la Virgen María, ya también prometida a otro varón.

Y así como Eva fue seducida por un ángel para que se alejara de Dios, desobedeciendo su palabra, así María fue notificada por otro ángel de que llevaría a Dios en su seno, si obedecía su palabra. Y como aquélla fue inducida a no obedecer a Dios, así ésta fue persuadida a obedecerlo, y de esta manera la Virgen María se convirtió en abogada de la virgen Eva.

Al renovar profundamente el Señor todas las cosas, declaró la guerra a nuestro enemigo, aplastó a aquel que en un principio nos había hecho cautivos en Adán y pisoteó su cabeza, según lo que, en el Génesis, Dios dice a la serpiente: Pongo hostilidad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo: él herirá tu cabeza cuando tú hieras su talón.Con ello se anunciaba que aquel que debía nacer de una mujer Virgen, hecho hombre como Adán, aplastaría la cabeza de la serpiente.

De esta descendencia habla el Apóstol, en la carta a los Gálatas, cuando dice: La ley mosaica fue puesta por Dios hasta que viniese la descendencia a quien se habían hecho las promesas.Más claramente aún lo demuestra, en esa misma carta, al decir: Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer. El enemigo no hubiera sido vencido con justicia si el hombre que lo venció no hubiera nacido de una mujer, pues ya desde el comienzo se opuso al hombre, dominándolo por medio de la mujer.

Por eso el Señor afirma que él es el Hijo del hombre, el hombre por excelencia, el cual resume en sí al linaje nacido de mujer, de modo que, si nuestra especie bajó a la muerte a causa de un hombre vencido, por un hombre victorioso subamos de nuevo a la vida.

¿Un católico de Guatemala, puede pasar sin celebrar esta fecha?


“¿Qué es  amor  sin límites de la Inmaculada? Ella  está  muy cerca  de Dios  y nosotros  estamos  cerca  de  Ella y,  por  consiguiente, por medio de  Ella, de Dios  mismo.” San Maximiliano Kolbe


Estas palabras  de  este  santo franciscano, recuerda  el 5  de diciembre  de  1954, pero también el 9 de  abril de  1857. Pues Jesús mismo  quiso  aparecerse  a Madre Encarnación Rosal, con el objeto de  recordar  su profundo amor  por nosotros,  a pesar  de  todo  el dolor  que le  causamos  con los pecados  que  se cometen.

Jesús  vio en Guatemala, una  gran cantidad  de  personas  enamoradas  de la Inmaculada, pues  siempre  se  caracterizó por la  defensa  de esta creencia, e  incluso después  de ser proclamado el dogma, siguió  dándole  el empuje, que  solo un hijo puede  hacer. La  Madre  nos  concede  grandes gracias, pero  no puede  dárnoslas  si  nosotros  no la  queremos  recibir.  Así cuando la Inmaculada  se le  presenta  a Santa Catalina, le muestra  con sus  manos los dedos  que podrían tener  rayos, pero que nosotros  no  pedimos.

La Virgen, ciertamente  es  Madre,  y una  madre  lo da  todo por  sus  hijos, pero ¿Qué puede  hacer una de  ellas  si sus  hijos  no la quieren? Definitivamente  la  Virgen ha  de llorar  mucho,  y como  Santa Mónica,  ha  de pedir  nuestra  conversión.  Pero  si  los  hijos  son tan desobedientes  que  puede  conseguir los  ruegos  y lágrimas  de  una  Madre…  Seguramente  poco, si  son tantos los  que necesitan conversión.

El cinco de  diciembre  en Guatemala  es  el símbolo de  la Alianza  entre  la Inmaculada  y la República  de  Guatemala. Pues  dos  veces  han usado ese  día  para  coronar  con bula pontificia  a la Inmaculada. Además  recuerda  la  consagración del país  a  la Inmaculada  en 1983. También es  un recordatorio para  que  sigan  trabajando por  Ella. 

Dice  San Maximiliano Kolbe: “¡Oh Inmaculada- Inmaculada- Inmaculada! ¡Qué  dulce, qué  agradable  al corazón de  un hijo,  tu santo Nombre! ¡Qué  bien resuena  en el  alma! ¡Qué  estupenda melodía! ¡El mundo  no te  conoce  aún! ¡Muchos  te  conocen sólo de  manera  superficial! ¡Déjanos  alabarte,  oh Virgen Santísima!”

Y es  cierto estas  palabras, pues  el mundo  aún la  desconoce. Al  oír  de Ella  muchos  se  escandalizan  y la  evitan, otros  prefieren decir  mentiras, ¡Pobre la Santa Señora!  ¡Tantos  la  atacan!  Es  el  mismo demonio que  huye, pues  quiere  conquistar  el mundo para llevarlo a  la  perdición.


 Pero “Guatemala, preciosa porción del rebaño predilecto de María no es, no puede ser, indiferente a las glorias de su Augusta Madre y Principal Patrona: Guatemala que se conmovió tan viva y religiosamente al profesar tan viva y religiosamente como dogma católico el misterio de la INMACULADA CONCEPCIÓN, que ya creía como verdad cristiana” 

Así el Padre Colom habla  de  la Inmaculada, por  ello el cinco de  diciembre  es  más que  una  fecha  para  recordar  es  el símbolo de  cada  vez  que  coronamos  a la Inmaculada  como nuestra Emperatriz.  Cada  vez  que  un hijo trabaja  en difundir  a  la Madre Purísima arranca  un alma  de las  garras  del  demonio.  Por  ello, San Maximiliano se  empeñaba  en propagar la  medalla de  la Inmaculada, que  tantas  gracias  derrama  y tantos  corazones  acerca  a la Inmaculada.

El cinco de  diciembre, es  más  que  el recuerdo de  una  coronación, de  dos  coronaciones.  Es  más que  un simple  hecho histórico,  y más  que  una  simple  consagración. Significa  el trabajo hecho por  los  antepasados de  este  país, es  símbolo de  nuestra  identidad  como católicos,  es la  esencia misma  de   nuestro amor  por la  Madre.  Cada  vez que  pasa  un cinco de  diciembre  estamos  tan cerca de  la  quema  del diablo,  y del día  de la Solemnidad.

Cada  cinco de  diciembre, podemos  recordar las  maravillas  que  la Inmaculada  hace  por  nosotros. Las campanas  suenan  a  la  medianoche  del  4  de  diciembre, anunciando el día  próximo,  la  noche más obscura  es  vencida por  la  luz  del  nuevo día.  El Sol de Justicia  ha  sido precedido  por la  aurora.
Cristo  mismo se  nos  ha  hecho presente  con su Corazón amoroso, porque  no ha podido  decirle  que  no a la  que  es  Madre  suya  y nuestra.  Es  cierto que  Guatemala  es  de María,  pues  las garras del  demonio  no han  logrado  su cometido,  pero cada  día  el  reino de la  Inmaculada pierde  terreno  y el del  diablo gana  más.

Es  precisamente  porque  sus  hijos  han desertado las  filas,  cada  día  renuncian  a  su amor, y se  van  con la  que  pasa.  Jesús  en su Corazón ha llorado por  el desprecio  que  le  hacen.  Pues por la  lástima que  no sean uno.  La Iglesia  en Guatemala  tiene  como  bandera  triunfante  a  la Inmaculada,  y Ella  hace mucho,  pero  no puede  hacer  más  si  nosotros  no dejamos que Ella  trabaje.  Si nosotros   no colaboramos  con Ella.  De  nada  sirve  la  fecha del  cinco de  diciembre, ni recordar  el  8,  si nosotros  mismos  hemos  olvidado sus  beneficios.  


El Reino de la Inmaculada puede  empezar  aquí, cerca  en nuestro corazón y expandirse  por  el mundo.  Pero  para  ello debemos  aceptar  nuestros  errores  y querer  cambiar,  también debemos  dejar  que  otros  obren  y nosotros  mismos  trabajar  por  Ella.  San Maximiliano lo  vuelve  a recordar: “Vivimos de una voluntaria y amadísima idea fija: ¡LA INMACULADA! Por Ella vivimos y trabajamos, sufrimos y queremos morir. Deseamos con toda nuestra alma y con todos los recursos modernos que esta idea fija sea acogida por todos los corazones” 

El cinco de  diciembre,  no puede pasar  desapercibido, para  sus  hijos, no por  una  simple memoria  histórica,  sino para  que  sea  convicción de  que  somos  hijos  de la Inmaculada  y por  Ella  trabajamos y trabajaremos  tan arduamente  que  Guatemala  será  el fuego que  hará  que  el mundo sea  suyo. Pues  si  Ella  reina, seguro que  seremos los  mejores cristianos,  y Cristo estará  orgulloso, y por  fin regresara  para  que  con su Madre, Él  reine  por  los  siglos  de los  siglos   y su reino  no tenga  fin.

Y la  serpiente  será  aplastada  y  aunque  se  enfurezca ya  no podrá hacer la  guerra  a los  católicos, porque  Cristo ha  enviado a  Miguel y su ángeles  para  que  del  fuego no pueda   salir.  San Juan recuerda  lo que  se  enfurece  la  bestia  contra  la mujer  en  Apocalipsis  12, y siempre  pasara.  El  mismo  odia   a la Inmaculada,  y sus  hijos  no pueden temer  si  están con Ella.  La mujer  nos  ha  dado  el triunfo con su    en la Encarnación y Cristo Rey  victorioso  abrirá  las puertas  a los que  por  ruego de  su  Madre hayan  sido para  Ella  sus  verdaderos  hijos.


¡Oh María  concebida  sin mancha  de pecado  original! Ruega por  nosotros  que  recurrimos  a  vos  y por  los  que  no recurren, no podrán recurrir  o no tienen  tiempo de  recurrir  a  vos.

La Madre de la Iglesia Universal

La Santísima Virgen María es Madre de Dios y fue declarada «Madre de la Iglesia» en 1964, pero ¿cuál es la imagen de la Virgen que representa este título? Es decir, ¿qué advocación y cuál de las imágenes de María es la Patrona de la Iglesia Católica? Aunque la respuesta usual sea que todas, sí existe una imagen específica. La Reina y Madre de la Iglesia Universal es la Inmaculada Concepción de María, representada en un cuadro de la Capilla del Cabildo de la Basílica de San Pedro, en la Ciudad del Vaticano.

El Papa Sixto IV, se encargó de extender la fiesta litúrgica de la Inmaculada a toda la Iglesia en el año 1472. Como legado a su profunda devoción por la Virgen, se edificó la Capilla del Coro de la Basílica de San Pedro, en la cual Cabildo Vaticano realiza sus funciones litúrgicas. En esta capilla, entre las representaciones del Antiguo y Nuevo Testamento, destaca el mosaico de la Inmaculada, teniendo postrados a San Juan Crisóstomo, Patriarca de Constantinopla, y a San Francisco y San Antonio, glorias de la Orden Seráfica.

En 8 de diciembre de 1854, el Beato Pío IX definió solemnemente la doctrina de la Inmaculada Concepción de María como dogma de fe. En la Bula Ineffabilis Deus expresó que sus antecesores “se gloriaron en promover con todo empeño el culto ya establecido y en entenderlo, sea concediendo indulgencias, o dando facultad a las ciudades, provincias y reinos de elegirse por patrona a la Madre de Dios con el título de la Inmaculada Concepción.” Incluso, recordó que muchos hicieron juramento en defensa de la Purísima.

Él, por su parte añadió: “Siguiendo los pasos de tan ilustres Predecesores, no solo aprobamos y adoptamos lo que con grandísima piedad y sabiduría ellos establecieron, sino que además, teniendo presente la disposición de Sixto IV, aprobamos con nuestra autoridad un oficio propio de la Inmaculada Concepción, y con el mayor placer concedimos su uso a toda la Iglesia.” De esta manera, confirmó todos los decretos en favor del culto a la Toda Pura y por consiguiente, todos sus patronazgos en el mundo.


Al terminar de leer la Bula, un rayo de luz entró por la ventana sobre el altar de Santa María de la Colonna e iluminó por un momento el rostro del Santo Padre. El cañón disparó salvas desde el Castillo de Sant’ Angelo y sonaron las campanas de todas las iglesias de Roma, cuyas calles estaban cubiertas de flores y guirnaldas. Al finalizar la celebración, el Papa fue llevado en la silla gestatoria hacia la Capilla del Papa Sixto IV, y colocó sobre la cabeza de la Inmaculada, una corona de oro con piedras preciosas.


Exactamente quince años después, es decir en 1869, el Papa Pío IX coronó nuevamente a esta imagen en ocasión de la apertura del Concilio Vaticano I, momento en la que pronunció un discurso en honor a la Inmaculada: “Tú, oh Madre el hermoso amor, de la inteligencia y de la santa esperanza, Reina y defensora de la Iglesia, recibe nuestras discusiones y nuestros trabajos en tu maternal protección y tutela, y haz que con tus ruegos para con Dios,  que permanezcamos siempre unidos de espíritu y de corazón.”



El 8 de diciembre de 1904, en ocasión del quincuagésimo aniversario del dogma, San Pío X renovó el acto de coronación. Con lágrimas en los ojos, el Papa fue llevado en la silla gestatoria hasta la Capilla del Cabildo. Cuando el Papa bajó de la silla, cayó el velo del altar, apareciendo la imagen de la Inmaculada ceñida con una corona imperial y estrellas, que fueron elaboradas con joyas donadas por los santuarios marianos más célebres del mundo. En ese momento los ochenta mil fieles presente gritaron: ¡Viva María!

Curiosamente en la Basílica de Santa María la Mayor, lugar en el cual distintos papas han celebrado la misa del 8 de diciembre, se encuentra un icono de la Virgen Madre llamada «Salus Populi Romani,» y por haber sido coronada por Pío XII en 1954, fue aclamada como  Reina del cielo y de la tierra. Sin embargo, San Juan XIII aclaró que este es un título popular, pues no le fue dado oficialmente por la Autoridad Apostólica, ya que esta reconoce como imagen principal a la Inmaculada del Cabildo Vaticano.


En 1960, en la Solemnidad de la Toda Pura, el Papa Bueno narró la importancia de la coronación de la Virgen de los Canónigos. No dudó en colocar el Concilio Vaticano II bajo el patronazgo de la Virgen en sus distintas advocaciones, pero particularmente bajo la advocación de Inmaculada, como el Beato Pío IX lo hizo al convocar el Vaticano I. San Juan XXIII dijo: “También aquí nuestra esperanza es María, invocada bajo el título de su Concepción Inmaculada. ¡Oh María, Madre, Reina de la Santa Iglesia!”

El Vaticano II dedicó a la Virgen el último capítulo de la Constitución Dogmática de sobre la Iglesia. Por ello, el 21 de noviembre de 1964, al concluir la Tercera Sesión de dicho Concilio, el Beato Pablo VI proclamó a María «Madre de la Iglesia,» es decir, “Madre de todo el pueblo de Dios, tanto de los fieles como de los pastores.” En 1966, en la Solemnidad de la Inmaculada y primer aniversario de la Clausura del Concilio,  el mismo Papa celebró a María con el título de Madre de la Iglesia en la Basílica de San Pedro.

En 1978, al celebrar por primera vez la Solemnidad de Concepción en Santa María la Mayor, San Juan Pablo II consagró toda la Iglesia Católica a la Toda Pura. Posteriormente en la Basílica de San Pedro, el 8 de diciembre de 2004 expresó: “A ti, Virgen Inmaculada… te renuevo hoy, de modo especial, la consagración de toda la Iglesia.” Por su parte, el Papa Benedicto XVI, el 8 de octubre de 2007, bendijo al Cabildo Vaticano, invocando sobre ellos la protección de la Inmaculada, representada en su imagen de la Capilla del Coro.

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Bibliografías:

“Celebración Eucarística en la Basílica de Santa María la Mayor. Homilía del Santo Padre Juan Pablo II. Viernes 8 de diciembre de 1978.” Roma.

“Clausura de la III Sesión del Concilio Ecuménico Vaticano II. Alocución de Su Santidad Pablo VI.” Fiesta de la Presentación de la Virgen María en el Templo. Ciudad del Vaticano. Sábado 21 de noviembre de 1964.

“Discurso del Santo Padre Benedicto XVI a los miembros del Cabildo de la Basílica Vaticana.” (2007) Sala del Consistorio. Lunes 8 de diciembre de 2007. Ciudad del Vaticano.

“Santa Misa con ocasión del 150º de la proclamación del Dogma de la Inmaculada Concepción. Homilía de Juan Pablo II. Miércoles 8 de diciembre de 2004.” Ciudad del Vaticano.

“Solemnidad de la Inmaculada Concepción. Homilía de Su Santidad Juan XXIII. Basílica de Santa María la Mayor. Jueves 8 de diciembre de 1960.” Roma
Fernández, Jesús. (1905) “La Semana Católica. Periódico consagrado al Sacratísimo Corazón de Jesús.” Guatemala, 4 de febrero. Tipografía Sánchez & de Guise.

Los cinco misterios del Santo Rosario, los nuevos y los viejitos

El rosario es la repetición de “Aves Marías” que nos llevan desde su Inmaculada Concepción, hasta su coronación como Emperatriz.

Al rezarlo nos recordamos de la Virgen y de esa unión con su Hijo, de como Dios realiza grandes cosas en Ella.
Estos son los cinco misterios del Rosario:


Preparatorios 
Día  Sábado
 
 La Inmaculada Concepción
El nacimiento de la Virgen
La presentación de la Virgen en el templo
La perpetua Virginidad de nuestra Señora
Los desposorios de San José y Nuestra Señora.

Gozosos
Día Lunes
La encarnación
La visita a su prima Isabel
 El nacimiento de Jesús
La presentación de Jesús en el templo
El niño perdido y hallado en el templo.

Luminosos
Día  Jueves
El bautismo de Jesús
El primer milagro de Jesús
El anuncio del Reino de Dios
La transfiguración
La institución de la Eucaristía.


Dolorosos
Día  Martes  y Viernes
 La oración de Jesús en el huerto
 La flagelación; la corona de espinas
Jesús camina con la cruz por la vía dolorosa
 Muerte y sepultura del Señor.

Gloriosos
Día  Miercóles  y Viernes
La resurrección de Jesús
La gloriosa Ascensión
La venida del Espíritu Santo sobre la Virgen María y los apóstoles
El tránsito y asunción de la Virgen
La Coronación de la Inmaculada como Emperatriz, Reina y Señora de todo lo creado.

La medalla, el rosario, el escapulario de la Inmaculada, como tantas otros sacramentales, tiene como objeto ayudarnos a sentir un mayor amor por la Virgen y Jesús.

Un santo de la Basílica de la Merced, en Guatemala

En la Basílica de  Nuestra Señora  de las  Mercedes  se  encuentra  un retablo donde  aparece  San Eloy. Si bien, poco  vestigio queda  del  nombramiento de  basílica, no sucede  lo mismo con  este  santo que fue  muy venerado en  dicha  iglesia.

San Eloy es  un personaje  del siglo VI, que  se  dice  trabajo la plata. Por  ello se le  considera  patrón de los plateros. Posteriormente, fue  obispo y se  trabajo por  su gente hasta  el día  en que  murió.
Por  trabajar  los  metales  le  han considerado patrón de plateros, herreros, mineros  y cualquier  otro que lleve metal, que  este  relacionado  a precisión y delicadeza.

Por  ello no sería  raro, que  también los  técnicos  dentales, le  invoquen ya  que  que  las  coronas  de metal  porcelana, exigen una  belleza  propia  de la  anatomía  dental, la  precisión de  un buen ajuste, entre  otros. También se  acostumbraba a  bendecir  caballos, probablemente  relacionando las herraduras  con las  habilidades del santo por  el metal.