La devoción a la Inmaculada ha sido manifestada en la gran cantidad de obras de arte que se reparten en las iglesias y dentro de las casas.
En un principio los elementos de este dogma no eran claros, y la Virgen se presentaba con los colores rojo y azul, propios de Ella. Aunque las influencias de otras representaciones le han válido el poder utilizar también el color dorado, rosado y plateado. El dorado como símbolo de su santidad y el plateado como reflejo perfecto de Cristo. Al color rosado se le atribuye para simbolizar la realeza de María.
En Guatemla los colores azul y blanco, son propios de la bandera, pero también son reflejo de la devoción intensa que el país desde sus inicios mostró con esta devoción. Ya que en diversas ocasiones demostró una lealtad fiel a esta creencia. Tanto así que para muchos el patronazgo sobre la República no es cuestión de recordar que la Virgen es la misma, sino para recordar todo lo que los antepasados hicieron por la devoción a la Inmaculada.
El patronazgo fue un valuarte que los cristianos utilizaron en Guatemala como un símbolo de unión y que es mucho más sostenible este, como símbolo de los católicos, sobre otros que lo aclaman.
Somos todos tuyos
Durante
muchos años ha existido la intrigante pregunta relacionado al
patronazgo. El día de hoy existen muchas advocaciones del Señor y
de la Santísima Madre; incluso de santos, que tienen colocado ese
título. Aún hay confusión, y sólo examinando rigurosamente cada
documento podemos aclarar sobre esto.

Ya
en un artículo anterior se da el significado y la implicación de
ese título. La Imagen consagrada de la Inmaculada de San
Francisco, ha portado durante muchos años, diferentes títulos.
Ninguno ha sido revocado.
A continuación queremos exponer en una tabla: los títulos, el año y quién se lo dio. No son todos los que Ella
tiene, pero nos van a ayudar a clarificar las ideas. Por
supuesto, cada una tiene un contexto y una explicación.

Santa Claus, un santo real
En cada lugar le llaman de distinto modo, y su vida se ha vuelto una leyenda, como pasa con otros santos. Aunque muchos lo consideran un personaje importante de las fechas navideñas, y es casi imposible no vincularlo a esas fechas, el santo fue mucho más que un obispo que regalaba objetos.
San Nicolás fue obispo de Myra, se cuenta que resucitó a tres niños, que habían sido asesinados. También se le adjudica que consigió dinero para lograr que unas jovencitas se pudieran casar y así evitar que se dedicasen a otros oficios, en contra de su pureza. Por esta razón se dice que San Nicolás deja caer los regalos por la ventana o chimenea. Ya que el santo tiraba las bolsitas de dinero por la ventana, para que las señoritas pudieran pagar su dote.
Murió en el siglo IV, y sus restos fueron trasladados de Myra, a Bari en Italia, en 1087.
San Nicolás fue obispo de Myra, se cuenta que resucitó a tres niños, que habían sido asesinados. También se le adjudica que consigió dinero para lograr que unas jovencitas se pudieran casar y así evitar que se dedicasen a otros oficios, en contra de su pureza. Por esta razón se dice que San Nicolás deja caer los regalos por la ventana o chimenea. Ya que el santo tiraba las bolsitas de dinero por la ventana, para que las señoritas pudieran pagar su dote.
Murió en el siglo IV, y sus restos fueron trasladados de Myra, a Bari en Italia, en 1087.
Sobre Eva y María, por un santo
De San Irineo

"Cuando
vino Dios visiblemente a sus creaturas y fue sostenido por esta
creación que es por él mismo sostenida, expió aquella desobediencia
cometida bajo un árbol, por medio de la obediencia efectuada sobre otro
árbol, y destruyó así la seducción con que fue vilmente engañada aquella
virgen Eva, destinada ya para un varón, con la verdad que le fue
venturosamente anunciada por el ángel a la Virgen María, ya también
prometida a otro varón.
Y
así como Eva fue seducida por un ángel para que se alejara de Dios,
desobedeciendo su palabra, así María fue notificada por otro ángel de
que llevaría a Dios en su seno, si obedecía su palabra. Y como aquélla
fue inducida a no obedecer a Dios, así ésta fue persuadida a obedecerlo,
y de esta manera la Virgen María se convirtió en abogada de la virgen
Eva.
Al
renovar profundamente el Señor todas las cosas, declaró la guerra a
nuestro enemigo, aplastó a aquel que en un principio nos había hecho
cautivos en Adán y pisoteó su cabeza, según lo que, en el Génesis, Dios
dice a la serpiente: Pongo hostilidad entre ti y la mujer, entre tu
linaje y el suyo: él herirá tu cabeza cuando tú hieras su talón.Con ello
se anunciaba que aquel que debía nacer de una mujer Virgen, hecho
hombre como Adán, aplastaría la cabeza de la serpiente.
De
esta descendencia habla el Apóstol, en la carta a los Gálatas, cuando
dice: La ley mosaica fue puesta por Dios hasta que viniese la
descendencia a quien se habían hecho las promesas.Más claramente aún lo
demuestra, en esa misma carta, al decir: Cuando se cumplió el tiempo,
envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer. El enemigo no hubiera sido
vencido con justicia si el hombre que lo venció no hubiera nacido de una
mujer, pues ya desde el comienzo se opuso al hombre, dominándolo por
medio de la mujer.
Por
eso el Señor afirma que él es el Hijo del hombre, el hombre por
excelencia, el cual resume en sí al linaje nacido de mujer, de modo que,
si nuestra especie bajó a la muerte a causa de un hombre vencido, por
un hombre victorioso subamos de nuevo a la vida.
¿Un católico de Guatemala, puede pasar sin celebrar esta fecha?
“¿Qué
es amor
sin límites de la Inmaculada? Ella
está muy cerca de Dios
y nosotros estamos cerca
de Ella y, por
consiguiente, por medio de Ella,
de Dios mismo.” San Maximiliano Kolbe
Estas
palabras de este
santo franciscano, recuerda el
5 de diciembre de
1954, pero también el 9 de abril
de 1857. Pues Jesús mismo quiso
aparecerse a Madre Encarnación
Rosal, con el objeto de recordar su profundo amor por nosotros,
a pesar de todo
el dolor que le causamos
con los pecados que se cometen.
Jesús vio en Guatemala, una gran cantidad
de personas enamoradas
de la Inmaculada, pues
siempre se caracterizó por la defensa
de esta creencia, e incluso
después de ser proclamado el dogma,
siguió dándole el empuje, que solo un hijo puede hacer. La
Madre nos concede
grandes gracias, pero no
puede dárnoslas si
nosotros no la queremos
recibir. Así cuando la
Inmaculada se le presenta
a Santa Catalina, le muestra con
sus manos los dedos que podrían tener rayos, pero que nosotros no
pedimos.
La Virgen,
ciertamente es Madre,
y una madre lo da
todo por sus hijos, pero ¿Qué puede hacer una de
ellas si sus hijos
no la quieren? Definitivamente
la Virgen ha de llorar
mucho, y como Santa Mónica,
ha de pedir nuestra
conversión. Pero si
los hijos son tan desobedientes que
puede conseguir los ruegos
y lágrimas de una
Madre… Seguramente poco, si
son tantos los que necesitan conversión.
El cinco
de diciembre en Guatemala
es el símbolo de la Alianza
entre la Inmaculada y la República de
Guatemala. Pues dos veces
han usado ese día para
coronar con bula pontificia a la Inmaculada. Además recuerda
la consagración del país a la
Inmaculada en 1983. También es un recordatorio para que
sigan trabajando por Ella.
Dice
San Maximiliano Kolbe: “¡Oh Inmaculada- Inmaculada- Inmaculada!
¡Qué dulce, qué agradable
al corazón de un hijo, tu santo Nombre! ¡Qué bien resuena
en el alma! ¡Qué estupenda melodía! ¡El mundo no te
conoce aún! ¡Muchos te
conocen sólo de manera superficial! ¡Déjanos alabarte,
oh Virgen Santísima!”
Y es cierto estas
palabras, pues el mundo aún la
desconoce. Al oír de Ella
muchos se escandalizan
y la evitan, otros prefieren decir mentiras, ¡Pobre la Santa Señora! ¡Tantos
la atacan! Es
el mismo demonio que huye, pues
quiere conquistar el mundo para llevarlo a la
perdición.
Pero “Guatemala, preciosa porción del rebaño
predilecto de María no es, no puede ser, indiferente a las glorias de su
Augusta Madre y Principal Patrona: Guatemala que se conmovió tan viva y
religiosamente al profesar tan viva y religiosamente como dogma católico el
misterio de la INMACULADA CONCEPCIÓN, que ya creía como verdad cristiana”
Así el
Padre Colom habla de la Inmaculada, por ello el cinco de diciembre
es más que una
fecha para recordar
es el símbolo de cada
vez que coronamos
a la Inmaculada como nuestra
Emperatriz. Cada vez
que un hijo trabaja en difundir
a la Madre Purísima arranca un alma
de las garras del
demonio. Por ello, San Maximiliano se empeñaba
en propagar la medalla de la Inmaculada, que tantas
gracias derrama y tantos
corazones acerca a la Inmaculada.
El cinco
de diciembre, es más
que el recuerdo de una
coronación, de dos coronaciones.
Es más que un simple
hecho histórico, y más que
una simple consagración. Significa el trabajo hecho por los
antepasados de este país, es
símbolo de nuestra identidad
como católicos, es la esencia misma
de nuestro amor por la
Madre. Cada vez que
pasa un cinco de diciembre
estamos tan cerca de la
quema del diablo, y del día
de la Solemnidad.
Cada cinco de
diciembre, podemos recordar
las maravillas que la
Inmaculada hace por nosotros.
Las campanas suenan a
la medianoche del
4 de diciembre, anunciando el día próximo,
la noche más obscura es
vencida por la luz
del nuevo día. El Sol de Justicia ha
sido precedido por la aurora.
Cristo mismo se
nos ha hecho presente con su Corazón amoroso, porque no ha podido
decirle que no a la
que es Madre suya y
nuestra. Es cierto que
Guatemala es de María, pues
las garras del demonio no han
logrado su cometido, pero cada
día el reino de la
Inmaculada pierde terreno y el del
diablo gana más.
Es precisamente
porque sus hijos
han desertado las filas, cada
día renuncian a su
amor, y se van con la
que pasa. Jesús
en su Corazón ha llorado por el
desprecio que le hacen. Pues por la lástima
que no sean uno. La Iglesia
en Guatemala tiene como
bandera triunfante a la
Inmaculada, y Ella hace mucho,
pero no puede hacer
más si nosotros
no dejamos que Ella trabaje. Si nosotros
no colaboramos con Ella. De
nada sirve la
fecha del cinco de diciembre, ni recordar el
8, si nosotros mismos
hemos olvidado sus beneficios.
El Reino de
la Inmaculada puede empezar aquí, cerca
en nuestro corazón y expandirse
por el mundo. Pero
para ello debemos aceptar
nuestros errores y querer
cambiar, también debemos dejar
que otros obren
y nosotros mismos trabajar
por Ella. San Maximiliano lo vuelve
a recordar: “Vivimos de una voluntaria y amadísima idea fija: ¡LA
INMACULADA! Por Ella vivimos y trabajamos, sufrimos y queremos morir. Deseamos
con toda nuestra alma y con todos los recursos modernos que esta idea fija sea
acogida por todos los corazones”
El cinco
de diciembre, no puede pasar desapercibido, para sus
hijos, no por una simple memoria histórica,
sino para que sea
convicción de que somos
hijos de la Inmaculada y por
Ella trabajamos y
trabajaremos tan arduamente que
Guatemala será el fuego que
hará que el mundo sea
suyo. Pues si Ella
reina, seguro que seremos los mejores cristianos, y Cristo estará orgulloso, y por fin regresara
para que con su Madre, Él reine
por los siglos
de los siglos y su reino
no tenga fin.
Y la serpiente
será aplastada y
aunque se enfurezca ya
no podrá hacer la guerra a los
católicos, porque Cristo ha enviado a
Miguel y su ángeles para que
del fuego no pueda salir.
San Juan recuerda lo que se
enfurece la bestia
contra la mujer en Apocalipsis 12, y siempre
pasara. El mismo
odia a la Inmaculada, y sus
hijos no pueden temer si
están con Ella. La mujer nos ha dado
el triunfo con su sí en la Encarnación y Cristo Rey victorioso
abrirá las puertas a los que
por ruego de su
Madre hayan sido para Ella
sus verdaderos hijos.
¡Oh
María concebida sin mancha
de pecado original! Ruega
por nosotros que
recurrimos a vos y
por los
que no recurren, no podrán recurrir o no tienen tiempo de
recurrir a vos.
La Madre de la Iglesia Universal
La
Santísima Virgen María es Madre de Dios y fue declarada «Madre de la
Iglesia» en 1964, pero ¿cuál es la imagen de la Virgen que representa
este título? Es decir, ¿qué advocación y cuál de las imágenes de María
es la Patrona de la Iglesia Católica? Aunque la respuesta usual sea que
todas, sí existe una imagen específica. La Reina y Madre de la Iglesia
Universal es la Inmaculada Concepción de María, representada en un
cuadro de la Capilla del Cabildo de la Basílica de San Pedro, en la
Ciudad del Vaticano.
El
Papa Sixto IV, se encargó de extender la fiesta litúrgica de la
Inmaculada a toda la Iglesia en el año 1472. Como legado a su profunda
devoción por la Virgen, se edificó la Capilla del Coro de la Basílica de
San Pedro, en la cual Cabildo Vaticano realiza sus funciones
litúrgicas. En esta capilla, entre las representaciones del Antiguo y
Nuevo Testamento, destaca el mosaico de la Inmaculada, teniendo
postrados a San Juan Crisóstomo, Patriarca de Constantinopla, y a San
Francisco y San Antonio, glorias de la Orden Seráfica.
En
8 de diciembre de 1854, el Beato Pío IX definió solemnemente la
doctrina de la Inmaculada Concepción de María como dogma de fe. En la
Bula Ineffabilis Deus expresó que sus antecesores “se gloriaron en
promover con todo empeño el culto ya establecido y en entenderlo, sea
concediendo indulgencias, o dando facultad a las ciudades, provincias y
reinos de elegirse por patrona a la Madre de Dios con el título de la
Inmaculada Concepción.” Incluso, recordó que muchos hicieron juramento
en defensa de la Purísima.
Él,
por su parte añadió: “Siguiendo los pasos de tan ilustres Predecesores,
no solo aprobamos y adoptamos lo que con grandísima piedad y sabiduría
ellos establecieron, sino que además, teniendo presente la disposición
de Sixto IV, aprobamos con nuestra autoridad un oficio propio de la
Inmaculada Concepción, y con el mayor placer concedimos su uso a toda la
Iglesia.” De esta manera, confirmó todos los decretos en favor del
culto a la Toda Pura y por consiguiente, todos sus patronazgos en el
mundo.

Al
terminar de leer la Bula, un rayo de luz entró por la ventana sobre el
altar de Santa María de la Colonna e iluminó por un momento el rostro
del Santo Padre. El cañón disparó salvas desde el Castillo de Sant’
Angelo y sonaron las campanas de todas las iglesias de Roma, cuyas
calles estaban cubiertas de flores y guirnaldas. Al finalizar la
celebración, el Papa fue llevado en la silla gestatoria hacia la Capilla
del Papa Sixto IV, y colocó sobre la cabeza de la Inmaculada, una
corona de oro con piedras preciosas.
Exactamente
quince años después, es decir en 1869, el Papa Pío IX coronó nuevamente
a esta imagen en ocasión de la apertura del Concilio Vaticano I,
momento en la que pronunció un discurso en honor a la Inmaculada: “Tú,
oh Madre el hermoso amor, de la inteligencia y de la santa esperanza,
Reina y defensora de la Iglesia, recibe nuestras discusiones y nuestros
trabajos en tu maternal protección y tutela, y haz que con tus ruegos
para con Dios, que permanezcamos siempre unidos de espíritu y de
corazón.”
El
8 de diciembre de 1904, en ocasión del quincuagésimo aniversario del
dogma, San Pío X renovó el acto de coronación. Con lágrimas en los ojos,
el Papa fue llevado en la silla gestatoria hasta la Capilla del
Cabildo. Cuando el Papa bajó de la silla, cayó el velo del altar,
apareciendo la imagen de la Inmaculada ceñida con una corona imperial y
estrellas, que fueron elaboradas con joyas donadas por los santuarios
marianos más célebres del mundo. En ese momento los ochenta mil fieles
presente gritaron: ¡Viva María!

Curiosamente
en la Basílica de Santa María la Mayor, lugar en el cual distintos
papas han celebrado la misa del 8 de diciembre, se encuentra un icono de
la Virgen Madre llamada «Salus Populi Romani,» y por haber sido
coronada por Pío XII en 1954, fue aclamada como Reina del cielo y de la
tierra. Sin embargo, San Juan XIII aclaró que este es un título
popular, pues no le fue dado oficialmente por la Autoridad Apostólica,
ya que esta reconoce como imagen principal a la Inmaculada del Cabildo
Vaticano.
En
1960, en la Solemnidad de la Toda Pura, el Papa Bueno narró la
importancia de la coronación de la Virgen de los Canónigos. No dudó en
colocar el Concilio Vaticano II bajo el patronazgo de la Virgen en sus
distintas advocaciones, pero particularmente bajo la advocación de
Inmaculada, como el Beato Pío IX lo hizo al convocar el Vaticano I. San
Juan XXIII dijo: “También aquí nuestra esperanza es María, invocada bajo
el título de su Concepción Inmaculada. ¡Oh María, Madre, Reina de la
Santa Iglesia!”

El
Vaticano II dedicó a la Virgen el último capítulo de la Constitución
Dogmática de sobre la Iglesia. Por ello, el 21 de noviembre de 1964, al
concluir la Tercera Sesión de dicho Concilio, el Beato Pablo VI proclamó
a María «Madre de la Iglesia,» es decir, “Madre de todo el pueblo de
Dios, tanto de los fieles como de los pastores.” En 1966, en la
Solemnidad de la Inmaculada y primer aniversario de la Clausura del
Concilio, el mismo Papa celebró a María con el título de Madre de la
Iglesia en la Basílica de San Pedro.
En
1978, al celebrar por primera vez la Solemnidad de Concepción en Santa
María la Mayor, San Juan Pablo II consagró toda la Iglesia Católica a la
Toda Pura. Posteriormente en la Basílica de San Pedro, el 8 de
diciembre de 2004 expresó: “A ti, Virgen Inmaculada… te renuevo hoy, de
modo especial, la consagración de toda la Iglesia.” Por su parte, el
Papa Benedicto XVI, el 8 de octubre de 2007, bendijo al Cabildo
Vaticano, invocando sobre ellos la protección de la Inmaculada,
representada en su imagen de la Capilla del Coro.
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Bibliografías:
“Celebración
Eucarística en la Basílica de Santa María la Mayor. Homilía del Santo
Padre Juan Pablo II. Viernes 8 de diciembre de 1978.” Roma.
“Clausura
de la III Sesión del Concilio Ecuménico Vaticano II. Alocución de Su
Santidad Pablo VI.” Fiesta de la Presentación de la Virgen María en el
Templo. Ciudad del Vaticano. Sábado 21 de noviembre de 1964.
“Discurso
del Santo Padre Benedicto XVI a los miembros del Cabildo de la Basílica
Vaticana.” (2007) Sala del Consistorio. Lunes 8 de diciembre de 2007.
Ciudad del Vaticano.
“Santa
Misa con ocasión del 150º de la proclamación del Dogma de la Inmaculada
Concepción. Homilía de Juan Pablo II. Miércoles 8 de diciembre de 2004.”
Ciudad del Vaticano.
“Solemnidad
de la Inmaculada Concepción. Homilía de Su Santidad Juan XXIII.
Basílica de Santa María la Mayor. Jueves 8 de diciembre de 1960.” Roma
Fernández,
Jesús. (1905) “La Semana Católica. Periódico consagrado al Sacratísimo
Corazón de Jesús.” Guatemala, 4 de febrero. Tipografía Sánchez & de
Guise.
Los cinco misterios del Santo Rosario, los nuevos y los viejitos
El rosario es la repetición de “Aves Marías” que nos llevan desde su Inmaculada Concepción, hasta su coronación como Emperatriz.
Al rezarlo nos recordamos de la Virgen y de esa unión con su Hijo, de como Dios realiza grandes cosas en Ella.Estos son los cinco misterios del Rosario:
Preparatorios
Día Sábado
El nacimiento de la Virgen
La presentación de la Virgen en el templo
La perpetua Virginidad de nuestra Señora
Los desposorios de San José y Nuestra Señora.
Gozosos
Día Lunes
La encarnaciónLa visita a su prima Isabel
El nacimiento de Jesús
La presentación de Jesús en el templo
El niño perdido y hallado en el templo.
Luminosos
Día Jueves
El bautismo de JesúsEl primer milagro de Jesús
El anuncio del Reino de Dios
La transfiguración
La institución de la Eucaristía.
Dolorosos
Día Martes y Viernes
La oración de Jesús en el huertoLa flagelación; la corona de espinas
Jesús camina con la cruz por la vía dolorosa
Muerte y sepultura del Señor.
Gloriosos
Día Miercóles y Viernes
La resurrección de JesúsLa gloriosa Ascensión
La venida del Espíritu Santo sobre la Virgen María y los apóstoles
El tránsito y asunción de la Virgen
La Coronación de la Inmaculada como Emperatriz, Reina y Señora de todo lo creado.
La medalla, el rosario, el escapulario de la Inmaculada, como tantas otros sacramentales, tiene como objeto ayudarnos a sentir un mayor amor por la Virgen y Jesús.
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